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Errores comunes de ciberseguridad en pequeños y medianos despachos que corregir en 2026

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Los pequeños y medianos despachos profesionales han acelerado su transformación digital en los últimos años. La adopción de herramientas en la nube, el trabajo híbrido y la gestión electrónica de expedientes han permitido mejorar la eficiencia operativa y la relación con los clientes.

Sin embargo, este avance no siempre ha ido acompañado de una estrategia sólida de protección de la información, lo que ha incrementado la exposición a incidentes de seguridad con consecuencias cada vez más relevantes.

Los datos del sector muestran que más del 60% de los despachos de menos de 50 empleados han sufrido algún tipo de incidente digital en los últimos dos años, aunque una parte significativa no llegó a detectarlo a tiempo.

De cara a 2026, corregir errores estructurales en materia de ciberseguridad se ha convertido en una prioridad estratégica, no solo para evitar pérdidas económicas, sino también para preservar la confianza del cliente y cumplir con las exigencias normativas.

Subestimar el valor de la información que se gestiona

Uno de los fallos más frecuentes es asumir que un despacho pequeño no resulta atractivo para los atacantes. La realidad demuestra lo contrario.

Los ciberdelincuentes buscan entornos con defensas limitadas que almacenen datos sensibles como información fiscal, documentación legal o datos personales.

El volumen de información no determina el riesgo, sino su relevancia y facilidad de acceso. Informes europeos indican que las firmas profesionales concentran uno de los mayores porcentajes de filtraciones relacionadas con datos confidenciales.

Esta percepción errónea retrasa inversiones clave en protección y deja activos críticos expuestos. En muchos casos, el primer indicio del problema llega cuando la información ya ha sido comprometida o utilizada para extorsión.

Falta de formación del personal

La tecnología por sí sola no es suficiente para frenar los ataques. Una proporción elevada de incidentes se origina por errores humanos, especialmente a través de correos fraudulentos y suplantaciones de identidad.

Estudios recientes señalan que más del 70% de las brechas de seguridad en despachos comienzan con un mensaje engañoso abierto por un empleado sin formación específica.

La ausencia de programas de concienciación periódicos genera un entorno vulnerable, donde los atacantes aprovechan la rutina y la confianza interna. Invertir en formación continua tiene un impacto directo en la reducción de incidentes, con descensos superiores al 40% en organizaciones que aplican campañas regulares de sensibilización.

Controles de acceso poco rigurosos

Otro error habitual es mantener sistemas de acceso demasiado permisivos. Usuarios con privilegios excesivos, contraseñas compartidas y ausencia de autenticación multifactor siguen siendo prácticas extendidas.

Esta situación facilita que una sola cuenta comprometida permita al atacante moverse libremente por los sistemas del despacho.

La experiencia demuestra que la aplicación de principios de mínimo privilegio reduce de forma significativa el alcance de un incidente.

Además, la rotación periódica de credenciales y el registro de accesos son medidas con un coste operativo asumible frente al impacto de una intrusión.

Dependencia excesiva de proveedores externos

Muchos despachos confían plenamente la gestión tecnológica a terceros sin evaluar de forma sistemática los riesgos asociados. Si bien la externalización aporta eficiencia, también amplía la superficie de ataque. Incidentes recientes han evidenciado que una brecha en un proveedor puede afectar a decenas de clientes simultáneamente.

La falta de auditorías y de acuerdos claros sobre responsabilidades en materia de seguridad genera vacíos críticos.

Contar con cláusulas específicas y revisiones periódicas permite anticipar problemas y reaccionar con mayor rapidez ante cualquier anomalía.

Copias de seguridad mal gestionadas

Aunque la mayoría de los despachos realiza copias de seguridad, no siempre se comprueba su integridad ni su capacidad de recuperación. En situaciones de ransomware, esta deficiencia se traduce en paradas prolongadas y pérdidas de información clave.

Datos del sector indican que cerca del 30% de las copias fallan cuando se intentan restaurar.

La correcta segmentación de respaldos y su almacenamiento fuera de los sistemas principales son prácticas esenciales para garantizar la continuidad del negocio. Una copia no verificada ofrece una falsa sensación de seguridad que puede resultar crítica en momentos de crisis.

Ausencia de planes de respuesta ante incidentes

Finalmente, muchos despachos carecen de protocolos claros para actuar ante un ataque. La improvisación durante un incidente incrementa el impacto y prolonga los tiempos de recuperación. Las organizaciones que disponen de planes definidos reducen hasta en un 50% la duración media de una crisis de seguridad.

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